¿Quién es real: tu mente o tú?

Muchas veces más de algun@ se habrá sentido atrapad@ por su mente. Pensamientos recurrentes y negativos, esos que te hacen sentir asfixiad@ con todo lo que haces y dices, y de paso te nublan la visión. La mente se vuelve un arma de doble filo y en vez de ocuparla de buena manera (recuerda que sólo ocupamos POR SUERTE el 10% de nuestra capacidad cerebral) tú, yo y tod@s nosotr@s, lo desperdiciamos fácilmente… Apostaría a que estás tan acostumbrad@ a pensar de manera negativa contigo mism@ y hacia el resto, que no te importaría mucho cambiar, ¿para qué, cierto? Primer error. Creer de inmediato que no puedes cambiar, que ya no hay tiempo, para qué tomarse la molestia. Tu mente condicionada ya te dijo de antemano que no podrías. Supongo que sabes también que tú eres tu mente, tú eres todo lo que piensas, y si lo haces de mala manera y más encima no te causa tranquilidad, satisfacción o paz… ¿no te da vergüenza? ¿No te quieres ni un poquito?

Cuando era pequeña, nunca tuve claro si realmente me quería o no, pero sí siempre supe que mi mente me jugaba malas pasadas. Me hizo ser tímida y no confiar en mis propias capacidades. O desarrollar simplemente mis habilidades. A pesar de que eso me dañaba y enfermaba mi cuerpo, sabía que el cambio estaba en mí. Quizás varias veces pasaba de manera ligera por mi vida, pero el aprendiz nunca vio al maestro. Así pasaron los años hasta que un día dije “no más, debo hacer algo por mí”. Cuánto me costó saber y entender lo mucho que era querida aunque mi ceguedad me mostrara el conflicto, las discusiones o el poco afecto. Quizás muchas cosas me condicionaron, pero me dí cuenta, y por lo mismo en este espacio expreso la verdad en mis palabras para que otro (o sea tú) sepa que sí hay solución. Llámalo flojera, poca voluntad, mala disposición, terquedad, etcétera, pero si un día no haces distinto lo que siempre ha sido igual, tu vida entera seguirá siendo igual.

Recuerda que el entrenamiento mental es muy importante, ya que ahora tenemos la oportunidad de nosotr@s mism@s entrenar nuestra mente y no que haya otro que la entrene por mí, ya no hay adoctrinamiento externo, sino que una mirada interna (desde mi persona). Para que eso suceda, internamente hablando, debes aceptar quién eres y lo que has mostrado de ti en todos tus años de existencia. Debes aceptarte y reconocerte como la persona que eres con tus virtudes y defectos, con tus pensamientos recurrentes, con tus malas notas en el colegio o universidad, con tu mala racha en el amor, o con tu buena suerte en juegos de azar, por ejemplo… Mientras abarques el todo, el todo de vuelta (lleno de abundancia, positivismo, amor propio, entendimiento, armonía, paz, ganas de ser el/la mejor cada día) llegará a ti, o sea el decir: “este pensamiento no me refleja, por lo tanto dejaré que sea y que luego se vaya”. Levantarte con una disposición distinta en las mañanas es un gran ejemplo también. Si desperté de mal humor, ¿en serio quiero pasar de mal humor TODO EL DÍA? ¿qué puedo hacer para cambiar esta disposición negativa y este pensamiento malhumorado? Ahí va otro cambio que créeme, es el gran paso para hacer todo más constante.

Lo que resistimos, persiste, por ende se vuelve frecuente, recurrente. No hay nada mejor que aceptar algo como es (pero no compartir el pensamiento), dejar que sea en nuestro ser, que fluya y se exprese, y luego cuando llegue el momento se irá. Eso habla de una capacidad mínima en tu aceptación total. Pero ¿qué pasa cuando este pensamiento es tan reiterativo que va más allá de tu control? Segundo error. Tú tienes el control de tu vida, ¿por qué un pensamiento creería que «está vivo» para arruinarte la vida? ¿es en serio?

Está comprobado que el hombre para crearse un hábito, tarda 21 días en hacerlo parte de su “rutina” y que no se olvide fácilmente. Si tú te pones a prueba durante 21 días donde cada día seas un pensamiento distinto al que tuviste todos los días de tu vida, créeme que sí habrán cambios. Emanarás otra frecuencia y la misma frecuencia que expulsas, es la que atraes.

A veces los pensamientos pueden ser mucho más profundos, siendo parte del inconsciente, y tal vez detrás de todo eso hay muchas más razones del “porque soy así”.

Escribir en una hoja de papel todos estos pensamientos que siento que no me abandonan, sería plasmarlos y dejarlos ahí y saber que me despojé de ellos. Como una vez dijo mi hermano, “el papel es el único que no te critica cuando deseas escribir algo. Sólo deja que te expreses hasta el cansancio.”

No dejes que te detengan, que te causen esa ansiedad que te agobia, que te ahoga. No dejes que nada de eso suceda, porque nada malo pasará. Busca métodos que sabes que te harán bien, y mejorarán considerablemente tu ánimo. Por supuesto que busca ese método que no te dañe a la larga… y que sea positivo y «sano» dentro del margen. Busca un incentivo por el cual te sientas encantado una vez más de la vida. Busca ese respiro que sólo tú te puedes dar. Podemos hacer tantas maravillas con nuestra vida, que incluso podemos cambiarla con mucha determinación y sobre todo confianza. ¿Acaso no quieres lo mejor para ti? Entonces atrévete a buscar en ti lo mejor para ti. Cuando te escuches, oíras la respuesta.

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