Mente y tiempo: El engaño del siglo XXI

En dos oportunidades anteriores he escrito sobre el libro “El poder del Ahora” y hoy quisiera volver a profundizar un poquito más. Si no has leído las últimas dos notas anteriores, a continuación comparto los links: El Poder del Ahora y El Inicio del Fin de la Esclavitud Mental.

Hoy quiero ahondar en el hecho de que al tener conciencia hacemos el escape al dolor, y qué aliviador. Por ejemplo, si pensamos que la vida está muchas veces llena de tristeza y dolor, ¿cómo podemos evitarlo si simplemente podemos o debemos aceptarlo? (este es un tipo de pensar común, no es que yo lo considere correcto). Si seguimos la brecha de lo que se está abordando acá, la mayoría del sufrimiento humano es innecesario, es sólo que la mente no observada es la que maneja nuestra vida, nuestro sentir. Si esto lo consideras inmediatamente incorrecto, pregúntate porqué. Por un momento detente a pensar cuáles son tus problemas y de qué manera te han inmovilizado, luego ve qué has hecho para solucionarlos, ve si te pre-ocupas o te ocupas en su debido momento; si por otro lado no tiene solución porque el problema es mega importante y mega gigante, dale el tiempo para que se resuelva a su propia manera. Ahora tomando todo esto, observa ¿qué hiciste al respecto? Te diste cuenta, buscaste una inmediatez y luego se resolvió, se dio a entender, se hizo algo al RESPECTO. Notando esta leve diferencia, puedes empezar a notar la diferencia en lo que seguirás leyendo, y bueno, en el libro entero si algún día estás dispuest@ a leerlo.

Entonces el dolor es una resistencia  a lo que estamos viviendo, ¿no es cierto? Nos negamos a ver lo que sucede, por lo tanto sufrimos ¿y para qué hacer algo innecesario? ¿No se supone que ya tienes suficiente? Ojo, esta resistencia la mayoría del tiempo es inconsciente, pero cuando te vuelvas consciente, sé feliz y disfrútalo. Cada día ocupamos el juicio frente a nosotr@s mism@s o con el resto, nos criticamos o criticamos al resto y además en el nivel emocional mostramos negatividad. Fíjate si en tu diario vivir tu mente se niega al Ahora y siempre está pensando en lo que no está (pasado) y en lo que no llega (futuro). ¿Dónde queda el presente?

Estás cada día dentro de tu mente, sufriendo en vez de estar siendo. Al momento de ser se pasa directamente al hecho de hacer al respecto también, abordar y enfrentar. ¿Por qué nos negamos tanto a lo que tenemos en frente? ¿A tu realidad? Si no te gusta, ¿por qué no la cambias? ¿Qué tantos factores en contra hay en ti para que no la puedas cambiar y sentirte satisfech@?

Comparto un extracto del libro que hace mención justamente que el tiempo y la mente se vuelven inseparables: “Imagínate la Tierra sin vida humana, habitada sólo por plantas y animales. ¿Tendría todavía un pasado y un futuro? ¿Podríamos todavía hablar del tiempo de forma significativa? La pregunta “¿Qué hora es?” o “¿Qué día es hoy?” –si hubiera alguien para hacerla- no tendría ningún sentido. El roble o el águila quedarían perplejos ante tal pregunta. “¿Qué hora?” responderían. “Bueno, es ahora por supuesto. ¿Qué más?”.

No es necesario que crean que deben “eliminar” la mente, porque sí, la necesitamos (así como el tiempo) para funcionar en este mundo, pero llega a un punto en donde la mente y el tiempo se apoderan de nuestra vida y ahí es donde nace la disfunción, la tristeza y el dolor. Por todos esos motivos, si tú no quieres crear más dolor para ti y/o para el resto o si no quieres aumentar más el residuo del sufrimiento pasado y además innecesario…, simple, no crees más tiempo, o al menos no más del necesario para manejar los aspectos prácticos de su vida. ¿Cómo detener la producción de tiempo? Date cuenta profundamente de que el momento presente es todo lo que tiene ahora. Haga del AHORA el foco primario de su vida. Diga siempre “sí” al momento presente. ¿Qué podría ser más intrascendental, más demente que crear mayor resistencia a algo que ya es?

Un día cualquiera hablando con una amiga me decía: “El mundo, el presente es a veces inaceptable, desagradable u horrible.” Frente a esto sólo hay que responder “es como es”, no podemos darle más vuelta al asunto. Si no puedes resolverlo, deja que se resuelva por sí solo o que siga siendo, pero es como es. Tu mente es la que está acostumbrada a etiquetar y catalogar todo. ¡Acepta, y después actúa! Cualquier cosa que contenga el momento presente, acéptalo como si tú lo hubieses escogido. Trabaja siempre con él, no contra él. Conviértelo en tu amigo, no en tu enemigo y verás cómo tu vida se irá transformando milagrosamente.

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