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Existen enfermedades que provocan daño neurológico, muchas de ellas están asociadas de manera hereditaria o genética, sin embargo se ha reconocido que ciertos hábitos también pueden ocasionar ese daño debido a que matan tus neuronas y alteran la actividad cerebral.
El no desayunar es uno de esos hábitos. Cuando despertamos, luego de un ayuno de 6 a 8 horas, el cerebro requiere de energía para llevar a cabo todas las funciones, pero si no se le brinda la adecuada cantidad proteínas, vitaminas y nutrientes, se genera daño estructural.
Lo que implica la muerte de neuronas por falta de energía y sobre carga de trabajo. Para prevenir daño neurológico y mantener las funciones cognitivas en buen estado, es importante hacer pequeños cambios diarios en tus hábitos.
Jennifer Talaverano / NetJoven