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Los pies fríos pueden ser una consecuencia del invierno o también causados por alguna enfermedad o medicamentos. A continuación, te enseñamos un remedio casero para combatir con este mal.
Los elementos necesarios para este remedio casero son: un atado de manzanilla y esencia o aceite de lavanda. Vierte en dos litros de agua hirviendo un pequeño atado de manzanilla y 15 gotas de aceite o esencia de lavanda y déjalo reposar el preparado por 20 minutos.
Remoja tus pies en esta agua por un lapso de 20 o 30 minutos, y listo. Puedes repetir este tratamiento cada vez que sientas tus pies helados o de preferencia por las noches.
Lourdes Aquije/ NetJoven