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Comer al día 55 gramos de queso, sería algo así como dos rebanadas pequeñas, podría ayudar a prevenir la diabetes tipo 2 debido a su alto contenido en grasas saturadas, las cuales pueden tener un efecto contra la enfermedad.
El efecto protector se debe también a las bacterias probióticas en el queso, al igual que en el yogurt. Los probióticos fomentan la tolerancia de la glucosa, mejoran su absorción a nivel de la flora intestinal y son eficaces como parte del tratamiento de la resistencia de la insulina gracias al aumento de los niveles de ácidos grasos de cadena corta.
De acuerdo con los especialistas las personas que comen queso pueden prevenir alrededor de 12% el desarrollo de diabetes tipo 2, en comparación con quienes no consumen ninguna porción de queso al día.
Jennifer Talaverano / NetJoven