Britney Spears comenzó el martes su primera gira en cinco años con un concierto acaso ligero pero con una coreografía comprimida en que apareció como una sensual jefa de pista al mando de malabaristas, acróbatas y bailarines con movimientos de artes marciales.
La superestrella, de 27 años, empezó la gira »Circus» en su estado natal de Luisiana en la casi abarrotada Arena de Nueva Orleáns ante una multitud que aclamó a su artista preferida que giraba y deslizaba en el escenario mientras interpretaba algunos de sus mayores éxitos, desde el reciente »Womanizer» a su primero »Baby One More Time» que ahora es una pieza clásica.
La gira »Circus» es una verdadera zancada en la dirección correcta. Spears no interactuó mucho con los espectadores. Lo único que dijo a la audiencia fue »gracias, Nueva Orleáns» al final del espectáculo de casi dos horas, en el que por momentos pareció que fingía cantar con sonido grabado.
Pero a sus admiradores no pareció importarle, pues se volcaron en gritos desde que Spears salió al escenario: Descendió de lo alto sobre aros suspendidos por cables con un traje corto de director de pista en rojo y negro.
»Estamos muy contentos con su regreso», dijo el adolescente Justin Scarbrough, nacido hace 16 años en Nueva Orleáns, quien portaba una camiseta de diseño propio con la imagen de Spears y la leyenda »I Support Britney Spears» (yo apoyo a Britney Spears) .
Los últimos cinco años, Spears ha atravesado más tumulto del que muchos pasan en toda una vida: se casó y se divorció, tuvo dos hijos, estuvo en rehabilitación, protagonizó una batalla de custodia y estuvo tan fuera de control que una corte designó indefinidamente a su padre, Jamie Spears, como tutor de sus asuntos personales y financieros.
Su nueva gira la llevará por 27 ciudades estadounidenses antes de llegar a Europa en junio, y será su máxima oportunidad de conectarse con su aún formidable base de seguidores. Incluirá una mezcla de nuevo material y algunos de los éxitos con los que alcanzó el estrellato.
Fuente: El Universal