Psicocirugía y Constelación: La puerta que se abre para la sanación

La psicocirugía llegó a mi vida en un momento súper crucial de esta. Un día una amiga me comentó que hace unas semanas atrás había estado con fuertes dolores en los riñones, y una conocida de ella (Terapeuta Transpersonal y Psicocirujana) la pudo ayudar. Para explicarlo de una manera sencilla es una cirugía a nivel enérgetico, donde la terapeuta se conecta con tu ser y ve la dolencia en tu órgano (u otra parte de tu alma/ser) que está enfermo a base de una emoción. Bajo las circunstancias que vivía mi amiga, su dolor en el riñón izquierdo estaba ligado a la traición de su mejor amigo, y fue tanto el impacto que causó en su vida que todo esto se localizó ahí, y por ende la inmovilizó sin poder caminar. Cuando la psicocirugía fue realizada, la terapeuta se conectó con su ser y además con Maestros Ascendidos que la orientan a cómo sanar y cómo proceder. Son la herramienta para la sanación. Poder realizar este tipo de cirugías lleva tiempo, mucho estudio y no cualquiera puede avanzar los distintos niveles de aprendizaje para poder sanar de esta manera. Lo más curioso de esta historia, es que después mi amiga salió caminando ¡como si nada hubiese pasado! Para mí fue crucial y súper importante esta información porque pude utilizarlo en un pariente muy cercano que estaba enfermo.

La terapia de la psicocirugía es una metodología de sanación alternativa y complementaria a la medicina tradicional, que como dije más arriba, aborda todos los niveles del Ser. Es importante tener en cuenta que esta es una psicocirugía a nivel espiritual, a nivel del alma, ya que si buscas esta información después de leer esta nota, te saldrá que es una cirugía física e invasiva, pero por favor, mantengamos la distinción: son cosas distintas.

Hay una importante unión en este tipo de terapia, y se llama “Constelaciones Familiares”, este tipo de terapia se complementa muchas veces con la primera (Psicocirugía). Una constelación consiste en llevar al individuo (que constelará) a observar el lugar que ocupa al interior de su familia, para así solucionar conflictos que, incluso, pueden traspasarse de generación en generación. Esta técnica ayuda a abarcar tantos temas, entre ellos: superar insatisfacciones en la relación de pareja, a hallar causas que explicarían ciertos comportamientos de los hijxs, a darse cuenta de los duelos no elaborados, a entender síntomas, reorganizar estructuras familiares que están fragmentados, problemas en el trabajo, emociones con el abandono, la tristeza y también enfermedades.

Luego dentro de esta terapia se logra reunir varios individuos que, sin conocerse entre sí, y que van a esta terapia para ser espectadores y sanar también, se vuelven capaces de asumir roles que se les asigna a aquella persona que “constela”, es decir, que se somete voluntariamente a la terapia. De esta manera se identifican asuntos que permanecen ocultos y que están generando problemas no sólo a una persona, sino a toda la familia. Se trabaja los vínculos que pueden ser de tipo sanguíneos o no.

Lo que la constelación familiar saca a la luz son las dinámicas ocultas que operan dentro del sistema que hace que nosotr@s repitamos patrones, conductas y que de nuestra parte consciente no podemos resolver.

El constelador, que dirige esta dinámica, hace que la persona exponga su tema, después elige a las personas que representarán la familia actual y/o problema de origen. Los va colocando y les pide que se muevan y actúen de acuerdo a las energías que perciban mientras están interpretando el papel (mamá, papá, abuel@, hij@, dolencia, medicamento, emoción, etc). El constelador va orientando (moviendo de sitio) a través de lo que expresan los representantes, ayudándoles con frases sanadoras. También se suele constelar de manera individual. Para ello se utiliza figuras, almohadones o papeles para configurar el sistema familiar o el sistema a tratar.

Por ejemplo la única vez que constelé de manera individual fue justamente con la terapeuta que mencioné en un principio de esta nota, y ella utilizó cojines o almohadones (como desees llamarlos), y constelé por las crisis de pánico que sufría constantemente en ese tiempo. Cada cojín/almohada representaba una persona o una situación en particular que eran parte de mi problema de raíz, o quizás la misma solución… Al final percibí que dentro de esa magia desconocida (que no conocía para nada) encontré la respuesta que hoy en día me mantiene en pie. Por supuesto que constelar podría llevar varias terapias, pero suele ser un método bastante significativo y revelador.

¿Y tú cuándo estarás dispuest@ a intentarlo y ver qué resulta?

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