El inventor japonés, Akinori Ito ha creado una máquina que convierte el plástico en combustible. Este invento puede procesar polietileno, poliestireno y polipropileno. Al final convierte con un sólo kilovatio, un kilógramo de plástico en un litro de aceite.


El proceso consiste en calentar el plástico con electricidad, se filtran los vapores y posteriormente se enfrían y condensan como aceite. Éste se puede usar en generadores y estufas, y si es refinado posteriormente como gasolina.
Si el plástico se quema directamente produce una gran cantidad de dióxido de carbono y sustancias tóxicas. Aplicando este método previo el sistema consume más dióxido de carbono del que produce y el producto tiene una concentración mucho menos de sustancias tóxicas.
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