En muchas ocasiones, una ruptura desencadena otra, y otra y otra y no parece tener fin. Es como si tod@s se hubiesen puesto de acuerdo. Puede tratarse entre todo tipo de amistades, ya sea las que sueles ver constantemente y las que conoces a través de redes sociales, pero lo cierto es que a veces aparece una especie de ola de rupturas que se expande entre tu círculo de amistades. Parece ser que esto es algo más que una insignificante impresión… y algunas investigaciones lo garantizan.
Por ejemplo, en lo que respecta al divorcio, existe un 75% más de probabilidad de separarte de tu pareja si ves que un amigo cercano o un familiar lo hace. Esto también rige si sólo es amig@ de un amig@, convirtiéndose en una verdadera “epidemia de desamor”. Aun así aunque esto se vuelva realmente extraño hay motivos (por supuesto) que explicarían por qué las rupturas ocurren en cadena.

1.- Las rupturas hace que reflexionemos y nos cuestionemos sobre los sacrificios que hemos hecho por nuestra relación y cómo nos han afectado en nuestra vida. A veces, ver los errores de otr@s nos hace tomar consciencia de los propios. Podemos sacrificar muchas veces nuestros objetivos (una oportunidad laboral, un viaje, una oportunidad de estudio) por una relación. En el momento nos parece la mejor opción y lo que nos hace feliz, pero cuando vemos que una relación de alguien conocido se termina, pasamos a cuestionarnos nuestras decisiones.
Esto, por supuesto, no tiene por qué terminar necesariamente en una ruptura, pero bien puede llevar a una liberación de nuestros más íntimos deseos para hacerlos realidad, estando en pareja.
2.- Cuando ves que alguien pone fin a su pareja y se queda en total soledad, te hace ver que quizás tú resignaste a tus amigos en pos de tener a tu pareja. Esto se convierte en algo bastante común: al conseguir pareja, nos alejamos de nuestros amig@s. Especialmente las parejas casadas terminan perdiendo algunos de sus vínculos sociales.
Si dejas de lado a tus amigos cuando comienzas una relación, quizás ellos no quieran estar a tu lado cuando esa relación termine. Asegúrate de no alejarte de tus amigos, equilibra ambos aspectos de tu vida, porque sí se puede.
3.- Puede ocurrir que cuando ves que otras personas recuperan “su libertad”, añores la tuya. Salir donde quieras a la hora que quieras, sin necesidad de consultar, suena muy atractivo, especialmente si estás en una relación en la que no te sientes libre de hacerlo.
Si esto se te cruza por la mente, quizás deberías pensar seriamente en la relación que estás teniendo: si te coarta en tu libertad y te sientes asfixiad@, no es algo positivo para ti. Además, ¿por qué dejamos que suceda esto?
4.- No son raros los casos en que se experimenta un deseo de tener contacto íntimo con otra persona que no sea nuestra pareja… y cuando vemos que un amigo o familiar lo hace, esa idea se reafirma. Si esto permanece por mucho tiempo, es una gran señal de alerta.
5.- Cuando vemos que una persona pone fin a un noviazgo o a un matrimonio, incluso de muchos años y no es “el fin del mundo”, quizás te cuestiones que lo que pensabas imposible para ti no lo es tanto. Esto ocurre en el caso de relaciones que están atravesando problemas, pero que pensamos que no se puede terminar por diversas razones: los hijos, el aspecto económico, la presión familiar, el qué dirán, etc.
¿Qué hacer realmente cuando sucede esto?
Lo primero que debes hacer es examinar tu relación (de manera consciente y neutral), para ver si te resulta positiva y te permite desarrollarte como persona (no te autoconvenzas si no es así). Para continuar con una relación no es necesario que no existan conflictos (de hecho, eso es un imposible) pero sí es indispensable que hayan encontrado una manera de resolver los conflictos de una manera real para ambos.
Lo segundo es analizar tus sentimientos: ¿amas a esa persona con la que estás? Y si es así… ¿por qué surgen las dudas? Especifica qué aspectos de tu relación deben cambiar para que te sientas feliz al respecto.

Aunque en tu círculo más cercano las rupturas abunden, esa no es una razón adecuada para hacerlo. Cada relación es un tema único y lo que para una puede ser la solución y la salida, para otra puede no ser lo adecuado. Es por eso que abordar el tema debe ser con seriedad. Habla con tu pareja con respecto a tus dudas, una charla profunda y sincera puede despejar el camino.
Si ambos sienten amor el uno por el otro, pueden tomar las decisiones necesarias para que la relación perdure en el tiempo. Si existen problemas no solucionados, es el momento de hacerlo.