Cómo darte cuenta si es el amor de tu vida

A mis pocos años de existencia (para algun@s) he aprendido muchas cosas importantes relacionadas al “amor” y cómo nos desenvolvemos frente a el. Entendí las miles de expectativas que vienen incorporadas en nosotr@s mism@s (aunque no lo creamos) y que a la vez ésta te hace actuar de cierta manera que muchas veces entorpece una relación y nos ciega (en este momento te invito a recordar todas las expectativas que has tenido con tus parejas…). ¿Te das cuenta cómo juzgar antes de tiempo es limitarse innecesariamente sólo por una costumbre adquirida? Además, aparte de las expectativas, lo que últimamente se ha mencionado con tanta reiteración es sobre el amor propio, y no, no es un tema cliché, es tan cierto como creer que debes amarte a ti mism@ para que alguien más VENGA y te ame (o sea lo primero es lo primero). Cuando entendí esta lógica, supe que sería difícil de hacer, y no era tanto por mí, sino más bien con saber encontrar a otra persona que estuviera en ‘la misma que yo’ y entendiera realmente esas dos bases básicas para poder querer a otro.


Cuando me preguntaba si encontraría al amor de mi vida, realmente lo pensaba y prefería llamarlo compañer@ de vida. Quizás amores podemos tener much@s o quizás no, sólo unos cuant@s, pero aún así serán importantes en toda nuestra vida, pero sólo una es la persona que amaremos tanto que tendremos la dicha de acompañarl@ por toda la vida… (Y sí, también existe la posibilidad de que ames tanto a alguien, el “amor de tu vida”, pero es de esos amores que se ’pierden’ y no se recuperan).

Pero, ¿qué pasa cuando esta persona que tanto amamos deja de ser nuestra pareja? El sentirnos ‘rot@s’, ‘vací@s’, o esos momentos en que sentimos que no valemos nada. Idealizamos esta pareja como “el/la salvador/a”, pero se convierte en lo contrario a lo que realmente llamamos amor… Entonces ¿qué pasa? ¿cómo pensar? ¿cómo actuar? La real salvación está en ti y en tu forma de enfrentar la ruptura.

Hay tantas historias de amor que el pensar cuáles son las razones de los términos pueden ser ¡infinidades de motivos! Es por esto que no siempre hay que pensar que todas las relaciones terminan porque no hay amor, o simplemente no se la pudo. Eso no existe, hay miles de personas que sí se la pudieron y aún así no funcionó… A lo que voy es que cuando realmente llega la persona que a pesar de tantas situaciones que las parejas viven (obviamente no traspasando el límite de lealtad y compromiso) han podido enfrentarlas, manejarlas, hablarlas, solucionarlas y no poner el parche en la herida sin haber revisado su estado al menos… cuídal@, porque esa persona te ve, realmente te está viendo. ¿Qué mejor que eso? Y si piensas que es una vulnerabilidad, no lo es para nada, sólo lo crees porque está normalizado en ti.

Amar con el alma es despojarse de la vulnerabilidad incluida a tu vida, te muestras realmente sin miedo al fracaso ni al compromiso. Te amas tanto que amas quien eres tú al momento de estar con esa persona amada.

Los detalles marcan la diferencia, incluso hasta cuando sabes que es necesaria su presencia (dejando de lado el egoísmo). Si te sientes viv@ al lado de esa persona, créeme, dálo todo. Si esa persona que tienes a tu lado es un/a buen@ compañer@, consérvalo y cultivénse junt@s. No temas a reconocer cuando el amor verdadero lo es. La persona menos esperada llega sin avisar, sin pedir nada a cambio… Tú tampoco, sólo fluyen. Te quiere por sobre todas las cosas, con tus virtudes y tus defectos. Cuando deseas mejorar aún más como persona y tu pareja te incentiva y es un cuidado mutuo, es tu compañer@ de vida. Recuerda dos cosas: tod@s merecemos una persona que nos quiera por sobre todas las cosas. Tod@s merecemos amarnos a nosotr@s mism@s por sobre todas las cosas.


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