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La ducha es uno de los lugares preferidos por las parejas para tener relaciones sexuales y cumplir sus más íntimas fantasías, pero según la sexóloga española Ana Irene Sierra, hacerlo en la ducha provoca que la penetración sea dolorosa.
La explicación radica en que por causa del agua, se pierde la lubricación en las zonas genitales tanto en el hombre como en la mujer, y esto hace que la fricción del pene con la vagina cause dolor en la mujer.
Además de esto, la ducha está hecha de una superficie resbalosa, lo que hace que tener relaciones o algún tipo de práctica sexual allí, resulte un tanto peligroso.
Lourdes Aquije/ NetJoven