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Llevar una vida sexual activa implica, más allá de la compenetración y el placer a nuestra pareja, cuidar de nuestra salud íntima para evitar infecciones o molestias.
La higiene íntima tanto del hombre como el de la mujer debe ser diaria. La limpieza de las manos y dientes se aconseja antes del coito ya que en los juegos previos se ponen en contaco las manos y la boca con los órganos genitales de la pareja.
El baño después del acto sexual también es importante, sobre todo cuando tienes sexo sin protección. Una ducha corta impedirá proliferación de bacterias en los genitales, que pueden dar paso a infecciones o molestias a largo plazo.
JT/Net Joven