Muerte de Marco Antonio Gallego: Más allá de una venganza personal

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Muerte de Marco Antonio Gallego desentrañó situacones desconocidas del estilista

¿Quién podría decir que el móvil para asesinar a alguien se podría basar simplemente en la venganza? Esta pregunta uno se la debe hacer cuando tenemos en un caso de este tipo, sobre todo si le agregamos que el autor mismo del crimen deja en claro que esa forma de morir es para los ‘tramposos y traidores’.

Claro está que el asesino mismo puede argumentar que solo ajustar cuentas fue la razón para llegar a esa decisión drástica, sin embargo existe algo más profundo en estas situaciones.  Se trata de mostrar a la luz pública qué es lo que se va con aquella persona que ya dejó de estar entre nosotros.

El caso de Marco Antonio Gallego, el exitoso empresario dueño de una cadena de peluquerías que repentinamente nos abandonó al ser tomada su vida de manera violenta, debe nos dejar esta sensación.  Lo más seguro es que al haber hecho esto jamás se consiga la aprobación de quienes son testigos de acontecimiento, pero sí se les puede hacer cambiar de opinión con respecto a la víctima.

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En el fondo, esto sí  se puede realizar.  Lo que Jorge Luis Glenni, responsable del crimen, ha hecho que todos los medios expongan las cosas que hizo en el ámbito privado, provocando así que se manche su imagen una vez fallecido y se dañe su reputación de tal modo que no sea recordado de la forma solemne como debería dársele el respeto a un difunto.

Luego de que comenzaran las investigaciones, se determinó que el peluquero de Chollywood era portador del SIDA.  Ante esto Jorge Luis Glenni manifestó que Marco Antonio se lo confesó en el momento en estaba siendo agredido, cosa que enervó más la furia del agresor.  Algo que salió a la luz pública de la manera más sórdida, en la que un victimario le dijo implícitamente a toda una población ‘Ese es el exitoso estilista de la farándula limeña’.

Frente a esta revelación hecha pública, Marco Antonio, una vez sin vida, ya no tiene opción para enmendar esta realidad.  La buena imagen de persona trabajadora, emprendedora y exitosa se derrumba (para algunos más que para otros) frente a los errores que dentro de nosotros podríamos considerar imperdonables y causarnos contradicciones con respecto a esta persona.  La humillación pública cobra más fuerza que todos estos logros, y al público, amigos y familiares del estilista les puede doler tanto o más un error de semejante envergadura, que el mismo hecho de que ya no se encuentra en este mundo.  Venganza sí, pero no sin dejar de mostrarle al público la otra cara del atentado.

Jaime Eaerle Córdova / Netjoven

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