En mayo este año, ‘El Gran Show’ de Gisela Valcárcel se convirtió en uno de los programas de la televisión de nuestro medio que más expectativa generó en el público peruano no porque este fuera una novedad, sino por la idea de la conductora de convocar a Roberto Martínez.
Cada sábado por la noche durante la primera temporada del reality, los constantes coqueteos e insinuaciones y la especial atención que Gisela Valcárcel brindaba a su ex cónyuge solo hacía sospechar dos cosas al televidente: o bien la llama de un romance podría encenderse nuevamente, o bien la estrategia de la rubia conductora le daría resultados en la sintonía.
De cualquier forma, Gisela Valcárcel y Roberto Martínez crearon una historia paralela a ‘El Gran Show’ y cuyo rango abarcaba más que el propio reality, pues ambos personajes pusieron su relación ante los ojos de espectador el cual no dudaba en mostrar su interés por un desenlace ‘de telenovela’.
La realidad, sin embargo, muchas veces supera esos guiones y aunque no fuimos testigos del resurgimiento de un amor, el perdón y la amistad salieron a flote. Gisela Valcárcel mostró que las emociones pueden hacer al espectáculo y que este no necesariamente lo opaca, sino que, al contrario permite vislumbrarlo con más intensidad dentro de lo que conocemos como un ‘reality show’.
Por: Jaime Eaerle Córdova / Netjoven