Otro de los juegos de El último pasajero es motivo de comentarios. Se trata de la prueba en la que los concursantes se deben deslizar de vientre hacia un objetivo y así otorgar puntos a su equipo dependiendo de la puntería y la fuerza con la que se lanzan.
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Pero lo cuestionable del juego está en lo que ocurre después. Para ayudar a los alumnos de los colegios a ponerse de pie, están las azafatas, pero estas no están libres de sufrir resbalones y caer con los concursantes al suelo.
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Sin duda, son elementos que hacen cómico a El último pasajero, sin embargo, estas caídas entre participantes y azafatas no son tomadas de la mejor manera por algunos sectores del público.