Una sonriente Madonna llegó acompañada por su marido, Guy Ritchie, a un club nocturno de Londres, para celebrar su cumpleaños 50.
Después de pasar el día atendiendo sesiones de Cábala y orando, la cantante llegó al Volstead, en la capital británica, para festejar con algunos amigos.
Más allá de los rumores que hablaban sobre una inminente separación, Madonna y Ritchie lucieron relajados.
Fuente: El Universal