La joven de 24 años ha afirmado en la revista ‘Grazia’ que desde la trágica experiencia nada ha vuelto a ser lo mismo y que fue la peor época de su vida. Explicó que estaba tan destrozada que no pudo lidiar con su desesperación hasta la fecha prevista para el nacimiento del bebé. «Y entonces me golpeó como una casa que se derrumba. La semana previa a la fecha de nacimiento, sólo quería hablar de mi bebé, pero también sentía que no podía. Trabajaba sin parar y tenía todo esto dentro de mi cabeza», cuenta.
Allen comentó que su fama complicó la situación: «Ni siquiera podía procesar las emociones que corrían por mi cabeza, pero tuve que emitir una nota de prensa sobre la pérdida de mi bebé». «Tuve un periodo de simpatía por parte del público durante cinco días, y después todo el mundo estaba hablando de mi caso otra vez y yo no sabía lo que me estaba ocurriendo. Simplemente no pude lidiar con todo ello”, añadió.
En la actualidad, la cantante mantiene una relación con el constructor Sam Cooper, y continúa yendo a terapia de vez en cuando para superarlo. “Todavía me pongo triste. Todavía pienso. No marco el nacimiento de mi bebé pero siempre está ahí. Cambió un montón de cosas», reconoce.
La joven británica también saca la parte positiva y a pesar de lo mal que lo ha pasado, reconoce que su buena situación actual es consecuencia en parte de esos malos momentos: «He tenido tiempos verdaderamente horribles, pero si no los hubiera sufrido no tendría la felicidad que tengo ahora».
Fuente: La Voz Libre