Las Spice Girls vuelven al escenario y a los platós de rodaje. Y lo hacen como siempre, rodeadas de expectación y excentricidades. Las cinco estrellas del pop han recuperado las malas costumbres de su primera época o incluso las han empeorado.
Emma Bunton, quien recientemente ha sido madre, lloró como un bebé porque el rodaje se alargó hasta las 3 de la madrugada; Mel B pasó todo el día quejándose de su jetlag después de volar desde Los Ángeles; Geri Halliwell se puso en «plan» por una marca concreta de agua embotellada y entorpeció el rodaje mientras meditaba; y Victoria Beckham dispuso de un ayudante para que la siguiera con fruta y champán. Siempre según The Sun, la maratoniana sesión fue demasiado incluso para la deportista Mel C, desesperada por irse a casa.
«Las cosas se retrasaron mucho», explica una fuente del diario. «El director se tiraba de los pelos y amenazaba con irse. Las chicas estaban muy cansadas y Emma lloraba cuando el rodaje avanzaba. Geri hacía todo despacio para meditar y hacer extrañas cosas espirituales. Todo es como antes o incluso más grande. Y me refiero a sus egos».