Todo se remonta a unas declaraciones del madrileño en el 2004 en las que señaló que «no me gusta Chávez. Yo no vengo a hacer revolución, vine a cantar».
Tres años después Alejandro Sanz se mantiene firme en sus convicciones. «A mí me importa mucho más la gente de Venezuela, que el gobierno. Si tenemos que ir a tocar en otro sitio, en otro sitio será, eso no importa ni me va a quitar mi opinión, ni mi voz».
Ante este particular vía crucis para actuar en Venezuela, Juanes ya le han manifestado su apoyo: «Me parece muy triste. La música es un arte que no puede mezclarse con la política de esa manera. No me parece correcto. La opinión política que tenga Alejandro o cualquier otro artista es independiente de si el presidente de cualquier país lo va a dejar cantar o no».
Hay que recordar que ambos solistas mantienen una buena relación musical que da frutos como la canción La peleíta, incluida en El tren de los momentos de Alejandro Sanz, o su labor solidaria en la Fundación Alas.