Marina Anderson, de 56 años, una ex esposa del actor David Carradine, dijo que el actor tenía una conducta sexual «anormal» y «potencialmente mortal».
De hecho, según los papeles de divorcio de la pareja, presentados en 2003, se señalaba que una de las causas de la separación era el hecho de que Anderson no deseaba participar en los juegos sexuales de Carradine.
Anderson también acusó a su entonces esposo de incesto y pese a las recomendaciones que le dieron, Carradine rechazó acudir a terapia.
Tras la muerte del actor de Kung Fu en un hotel de Bangkok han surgido diversas especulaciones, una de ellas que habría fallecido tras un juego sexual.
De hecho, la policía cree que el actor falleció de manera accidental mientras realizaba una práctica conocida cono autoasfixia erótica.
Fuente: El Universal