Muchas veces los famosos hacen lo imposible para no ser descubiertos por los paparazzi.
Aunque en otras oportunidades pareciera que apelan a cualquier recurso que les permita llamar la atención de los reporteros gráficos.
Como el caso de Britney Spears, quien hace un par de días salió de compras y no pudo tener mejor idea que ponerse una peluca rosada que rápidamente fue captada por algunos fotógrafos que inmortalizaron a la polémica cantante, que pasa sus días en un hotel luego que su ex esposo denunciara que su mansión en Los Ángeles no es totalmente segura para sus pequeños hijos.