40.000 fueron los testigos presenciales que vieron este fin de semana a la diva Winehouse darse unos buenos copazos de vino y tambalearse en el escenario del Rock in Rio Madrid.
Y la cantante, visto lo ocurrido otras veces, no decepcionó tanto como se esperaba y hasta se puso cómoda quitándose los zapatos de tacón y calzándose unas manoletinas blancas para tocar algunos éxitos con su guitarra.
Lamentablemente el concierto no se extendió demasiado: Amy sobrevoló la zona en un helicóptero al poco rato de finalizar su actuación. Parece ser que añoraba las bajas temperaturas londinenses.