Tras hacer una pausa para acompañar a su padre en las últimas horas de su vida, Amaia Montero regresa a la promoción de su primer disco en solitario, tal y como lo hubiese querido su progenitor.
«Estoy muy afectada por el tema, pero sigo adelante con este disco que se lo dediqué a él«, declaró la cantante española en una entrevista telefónica desde Miami. «Sigo adelante por él, porque es lo que a él le hubiera gustado, que no dejara de cumplir con mis sueños«.
El padre falleció hace aproximadamente un mes tras sucumbir a una leucemia. Montero le compuso la canción 407, número del cuarto de hospital que ocupó durante su tratamiento y que forma parte de su primera producción homónima.
La cantautora señaló que el apoyo que le brindó su padre durante sus 11 años como vocalista de La Oreja de Van Gogh y luego, al decidir iniciar una carrera como solista, fue fundamental.
«Cuando le dije que lo iba a hacer (lanzarme como solista) me apoyó desde el primer momento. Estaba contento. Lo escuchó (el disco) y le gustó mucho lo que hice, me animó a que fuera lo mejor posible«, recordó con la voz un poco quebrada.
De toda la experiencia dice haber aprendido una lección: «Es lo que te enseña la vida, a seguir a pesar de que pasan cosas terribles«.
Fuente: El Universal