Lo que continúa para la cantante Alejandra Guzmán es primeramente portarse bien y luego crear una fundación para ayudar a personas que son engañadas para someterse a tratamientos cosmetológicos con la intención de delinear su figura, decisión que con el paso del tiempo tiene consecuencias graves.
“Quiero seguir rocanroleando, seguir dando lata, quiero ser feliz, sentirme bien; fueron meses de mucho dolor, de mucha angustia; de ir con un doctor tras otro y llegar a México donde tuvieron el valor de atenderme. Así que espero crear una fundación para ayudar a esa gente que ya está afectada, porque esto es una bomba de tiempo que puede estallar en uno, cinco o siete años, pero cuando explota, lo hace de verdad. Yo me di cuenta hace seis meses, pero desde hace dos que mi cuerpo lucha con esta infección”, platicó la cantante de 41 años.
La Guzmán entendió que no hay mejor lección que pasar 16 días en un hospital a causa de una irresponsabilidad que la dejará afuera de la música un mes más, por lo pronto: “El aprendizaje es hacer las cosas naturalmente, siempre he amado el ejercicio y comer bien y por una tontería mira a dónde llegué”.
“Eso es lo que no se vale, que la gente se aproveche, que te engañe, que te mate, porque al final te mueres y eso es lo que no se vale. Yo a esta señora (Valentina de Albornoz) le creí y mira nada más adonde he llegado, pero la lección ha sido muy grande, lo mejor es que estoy viva”, comentó Alejandra.
La intérprete de la canción “Reina de corazones” abandonó el hospital a las 14:25 horas de ayer, tras una operación a la que se sometió el jueves 15 de octubre, debido a una infección causada por una inyección que le aplicaron para levantar los glúteos en abril de este año.
La artista se mostró de buen humor y salió del hospital en silla de ruedas.
Fuente: El Universal