
’Mi padre recogía naranjas en mi pueblo, donde nací y desde los doce años yo ya le ayudaba recogiendo naranjas. Al final del trabajo el dueño de la finca ponía una botella de cachaza, de alcohol puro y la gente tomaba, quedaba un poquito al final de la botella y yo tragaba un poco’, dijo en declaraciones a ‘laSexta/Deportes’.
Así comenzó una vida que fue torciéndose progresivamente y que le puso todo muy cuesta arriba. ‘Poco a poco y luego los fines de semana salía con mis amigos y ahí bebía mucho y llevaba una vida, entre comillas, bastante difícil’, comentó.
Edmilson no se esconde de sus fuertes convicciones religiosas y atribuye un cambio en el rumbo de su vida a Dios. ‘Tengo seguro que si no fuera por Dios en mi vida, yo estaría bastante mal y quién sabe, no estaría vivo’, finalizó.
Fuente: sport.es