
Mientras David Beckham entrenaba en la cancha del Milán, varios de los que presenciaban las prácticas fijaron su mirada en Romeo, el pequeño hijo del jugador inglés.
El niño, de apenas siete años, que jugaba al costado del campo de entrenamiento, mostró, según los presentes, dotes naturales como la ‘pegada’ al balón que heredó de su padre.
Por ello, varios empresarios y manager al enterarse de estas características del pequeño Romeo, ya están planeando conversar con David Beckham para determinar el futuro futbolístico de su hijo.
Jorge Luis Pinedo/Netjoven