El iraquí Nasser Al-Attiyah, vigente y último campeón de Dakar en categoría de autos, se roba los aplausos de los aficionados a penas llega a la meta, y es que se trata del piloto más querido del público por su inigualable carisma.
El piloto catarí fue idolatrado por los espectadores a penas llego a la meta en San Juan, final de la tercera etapa, tal cual como pasó en el 2011.
Este campeón, es capaz de regalar viajes a su exótico país, además su carisma con los niños, donde siempre a penas pisa la meta se baja de su Hummer para firmar autógrafos, tomarse fotos y ahora último, se sacó los lentes y le obsequió a un fanático.
Por: PO/NetJoven