
Conmemorando la pasión y muerte de Jesús, 24 filipinos fueron crucificados y clavados en las cruces, ritual que no es admitido por la iglesia.
Rubén Enaje, es uno de los que interpretó a Jesús en la escenificación, y uno de los que, entre sus manos, atravesaron clavos de de acero que median 10 centímetros.
Es la crucifixión número 25 para él, y decidió realizarla desde 1985 cuando cayó de un tercer piso y resultó ileso.
Rubén Enaje sostuvo: ‘Fue un milagro. Ahora pido buena salud y más clientes’.
Foto: Perú21