Y si vemos a nuestro alrededor, si revisamos las noticias, nos daremos cuenta que no solamente se somete un cónyuge al otro o una hija a su madre sino también pueblos enteros a su tirano, lo que nos muestra que esta tendencia está más extendida de lo que podríamos imaginar. ¿Y el sometido puede hacer algo? Tiene el poder de saber que mientras tenga un sometedor, éste no se irá. Es decir, no hay amo si el esclavo no quiere que haya amo. Si el sometido quiere tiene la posibilidad de que en cualquier momento abandone a su torturador y este quedará desvalido al no tener a quien someter. Hay un por qué tantas personas se someten o se dejan someter y esto se encuentra en la idea oculta de que detrás de todo esclavo hay algo de placer escondido.
Este tipo de relación se ha denominado muchas veces como el Síndrome de Estokolmo, y también se ha podido ver en la relación que se suscita entre raptores y sus víctimas. Hay algo más, muy probablemente el sometido puede haber crecido en un entorno donde ha visto este tipo de relación como algo normal y cuando inicia su relación de pareja puede optar por uno de los dos roles dejándole el otro papel a su media naranja. Por eso es bueno pasar por la terapia de parejas para saber si estamos perdiendo nuestra libertad.
Lic. Jorge Garibotto Bossio Psicólogo Terapeuta Telf: 4628274