Pelea con todos, no soporta error en los demás, nadie puede corregirlo porque explota y puede llegar a la agresión física. Le es fácil usar insultos contra los que piensa que lo miran mal, que se burlan de él o supone que hacen cosas para molestarlo. Su reacción violenta puede no tener límites y llegar hasta un crimen. El segundo grupo de síntomas se centra en la duda permanente, que ronda todo momento de su vida. Duda de la pareja, duda de los familiares de la pareja, duda de los hijos. Cree que es objeto de una burla constante. Cree que detrás de cada acto hay una intención escondida.
Si le regalan un perfume cree que es un mensaje respecto a que él es un cochino; una prenda de vestir lo interpreta como que él no sabe escoger su ropa. En el trabajo suele ser igual. La risa de algún compañero le significa, en su mente enferma, que él es el centro de la mofa. La causa de este mal se hallará en la temprana infancia de la persona. Estos pacientes suelen haber tenido a uno de sus padres como alguien que les ha transmitido a los hijos una enseñanza llena de caprichos, donde las normas de la casa no estaban dictadas por la costumbre o por la lógica reflexiva sino por el estado de ánimo en que el papá o la mamá atravesaba en ese momento. Por ejemplo, el padre puede haber hablado mucho tiempo mal de los que fuman y prohibirle fumar a los hijos, pero él siempre tenía cigarrillos en los bolsillos, encendedor y olía a cigarro y en las reuniones de su casa dejaba que todo el mundo fumara.
El desorden se plasma en que el paciente avanza sin un horizonte en su vida. Cada desconfianza, cada interrogante que se hace nos muestra a alguien que está perdido, pues no entiende lo que es la fidelidad, lo que es una palabra de honor, ni piensa que la gente en realidad no quiere hacerle daño. La duda es una constante en su vida, de esta manera, la gente de su entorno le presta menos atención a las preocupaciones por lo repetido de su desconfianza y comienza a sentirse tratado como un demente. En estos casos, la probabilidad que la pareja siga unida sin conflictos es un imposible. Luego de unos años terminan por romper. Por eso, el terapeuta debe sostener ante la familia que estamos ante un caso que tal vez requiera medicación, y por lo tanto, derivarlo a un especialista.
Hasta la próxima… Lic. Jorge Garibotto Bossio – Psicoterapeuta Telf: 4628274