
Tal como se ve en las imágenes, la vendedora se luce con poca ropa y mostrando de más para poder vender sus raspados, pero los consumidores jamás imaginaron lo que descubrirían cuando se acercaban a comprar.
Esta vendedora mexicana salió a las calles a ofrecer sus raspadillas para refrescar a los transeúntes, pero había algo que llamó la atención de todos, pues la mujer siempre estaba callada.
Muchos pensaron que la mujer era muda, pero la realidad era otra. La vendedora tenía la voz muy potente que decepcionó a todos los que la escucharon y finalmente se supo que no era mujer, sino un hombre vestido como una sexy fémina.