
La telequinesis o telequinesia (del griego “lejos” y “movimiento”) es un tipo de fenómeno consistente donde se pueden desplazar objetos mediante una acción a distancia sin la intervención de ningún medio físico conocido. O sea en otras palabras mover objetos con el poder de la mente. Debido que la ciencia nunca ha “demostrado” que este fenómeno pueda producirse… la telequinesis puede tratarse en el ámbito de lo paranormal y de la pseudociencias.
Quienes afirman que la telequinesis existe, sostienen que una persona puede hacer uso de su aparato psíquico para incidir en el mundo físico. Es posible que el cerebro genere una energía capaz de desplazar objetos. Hay quienes incluso asignan la telequinesis a la supuesta energía que puede generar los muertos a través de espíritus, fantasmas u otra clase de entidades.
De acuerdo con algunos parapsicólogos, la “energía” que sale del cerebro humano y que causa el movimiento de los objetos sería la misma que se manifiesta en fenómenos telepáticos. Mucha gente especializada en la parapsicología define a este tipo de energía como un fluido psíquico activo capaz de afectar a la materia.
Un caso famoso es de Ninel Kulagina, soldado del Ejército Rojo que descubrió que en situaciones emocionalmente críticas, especilamente si se enojaba mucho, ejercía cierto tipo de control mental en la habitación donde se encontraba. Al principio ella pensó que se trataba de un «poltergeist», pero luego se dio cuenta que el movimiento aparentemente autónomo de objetos provenía de ella.
Lo curioso de esta historia es que la mujer no se asustó en lo más mínimo frente a esta habilidad… sino que por el contrario, la mujer aprendió a dominar su habilidad, a someterla a su voluntad e incluso ofrecerla al estudio de la ciencia. Dentro de estos fines científicos, hubieron dos personas que conducieron estos exámenes llamados Edward Naumov y Genady Sergeyev, quienes en ocasiones afirmaban que de que Kulagina podía encender fósforos o romper huevos sin tocarlos. En este último caso incluso llegó a separar la clara y la yema, llevando a cada uno a extremos opuestos en un tanque de agua. ¡Qué sorprendente! ¿No crees?
Hay una película que me gustó mucho que dentro de algunas escenas se emplea la telekinesis, y esta película se llama Lucy. La diferencia es que ella a través de una droga que debe transportar como «mula» le afecta en su organismo y puede pasar del 10% de la capacidad cerebral, a ocupar el 100%. Para los que no la han visto, les comparto a continuación el trailer subtitulado: