
Un equipo de investigadores de la Universidad Normal de Beinjing, acaban de publicar un estudio en Nature Communications en el que ponen de manifiesto el modo en que nuestro cerebro graba a fuego en la mente los problemas cuando decidimos irnos a dormir con ellos dando vueltas por nuestra cabeza.
Para la realización de este estudio se contó con la colaboración de 70 varones, estudiantes universitarios, a los que se entrenó para asociar ciertas imágenes neutrales con iconos negativos, como la visualización de personas heridas, cuerpos mutilados o niños llorando.
Una vez que se había hecho la asociación, se les citó veinticuatro horas después para hacerles olvidar las connotaciones negativas a través de una técnica conocida como pensar y no pensar, consistente en recordar la asociación cuando se les dice que piensen y tratar conscientemente de no pensar en ello cuando se les dice que no piensen.
Este procedimiento, que parece simple, ha mostrado dar buenos resultados para entrenar a las personas al olvido de malos recuerdos; aunque, lógicamente, es bastante difícil de conseguir.