
Cada vez que piensan en una inyección creen que dolerá e inmediatamente se quedan con la idea de que es algo malo. Esta vez un niño lucía muy asustado al estar a punto de recibir una inyección. La situación se veía mal, ya que el menor lloraba y gritaba por lo asustado que estaba, todo cambia cuando lo vacunan y el pequeño termina disfrutando la sensación.
El menor de aproximadamente 6 años hizo reír a todos los de su salón de clase, quienes esperaban su turno para ser vacunados.