Aunque te parezca increíble, hasta el día de hoy no se había publicado una investigación científica que diera respuesta a esta pregunta, relacionada con esta especie común, pero desconocida para otr@s, en todo el planeta.

Henry Astley, biólogo de la Universidad de Brown, Estados Unidos, decidió estudiar a estos animales después de observar que sus brazos se comportaban como serpientes, siendo capaces de enrollarse o moverse en casi cualquier ángulo. No podía entender cómo los apéndices llegaban a coordinarse.
Aunque a primera vista pueda parecer lo contrario, las estrellas de mar se desplazan de una manera muy similar al ser humano. Además, pese a no tener cerebro, estos animales se mueven de forma totalmente coordinada.
Los animales en general, incluido el nombre, tienen una simetría bilateral (dos mitades simétricas e iguales). En cambio, las estrellas de mar se desplazan porque en la cabeza se establece la dirección a seguir y se transmite a los miembros del cuerpo responsables de realizar el movimiento. Las estrellas tienen una simetría pentarradial, o sea se pueden dividir en dos mitades iguales por cinco diferentes. Pero a la hora de desplazarse, no lo hacen de forma diferente a animales bilaterales, como los humanos según las conclusiones de la investigación de Henry Astley.
Las estrellas de mar, que tienen cinco brazos, cuando se despliegan eligen uno para trazar la dirección y los otros cuatro para impulsarse. Cuando deciden cambiar de dirección, lo único que hacen es designar un nuevo brazo como guía. Pueden hacer esto con cualquiera de sus cinco extremidades. Para un animal que carece de cerebro, esta adaptación es bastante singular.
