Suele ocurrir que nos ponemos necios con aquel/aquella saliente que crees que es la persona ideal sin darnos cuenta de esas señales que nos dicen que estamos «perdiendo el tiempo».
Pero aquí estamos nosotros para abrirte los ojos o al menos ponerte a pensar sobre la situación. Chequea la galería y conoce las 5 señales que te indican que esa persona no vale tu tiempo.
1. Los detalles

Es un clásico y no porque te haga muchos regalos o te de sorpresas, sino porque se preocupa e interesa por lo que te suceda a nivel emocional. Poder contar con una pareja en todo lo que se presente es imprescindible, más allá de los detalles materiales -aunque a nadie le ‘amarga un dulce’-
2. Cariño y afecto
Está claro que no todo el mundo es igual de cariñoso, hay quienes necesitan contacto físico en todo momento y a quienes les produce casi alergia. No obstante, es necesario un termino medio o cierto grado de afecto y contacto físico para nuestra salud mental y física. Los besos, las caricias y los abrazos generan endorfinas, también conocidas como ‘hormonas de la felicidad’.
3. Confianza y respeto
Más allá de todo lo que implica la convivencia y la privacidad con una persona, es imprescindible no sentir miedo e inseguridad y poder hablar de cualquier cosa, pues este tipo de sentimientos pueden llevar a conductas controladoras, de manipulación, celos e incluso maltrato.
4. Responder bien ante los conflictos
Mientras hay ‘buen rollo’, todo va bien. Pero ante las dificultades, podemos comprobar si alguien merece la pena o no. Por ello, es fundamental estar atento a cómo reacciona ante una discusión o conflicto y hasta qué punto se involucra en tus problemas y te escucha cuando lo necesitas.
5. Compartir valores y meta

Es normal y bueno tener intereses diferentes, dado que es una forma de poder complementarse, pero hay límites. Es necesario compartir un mínimo, no solo hobbies como el gusto por el cine o por el deporte, también ciertos valores y metas en la vida.
Según la experta, dependerá mucho del momento vital en el que nos encontremos y si el compañero que tengamos, en cada una de las etapas de nuestra vida, cumple o no nuestros objetivos vitales. “No tendrás las mismas metas a los 20 que a los 30. Cuadrarlas hará que una misma pareja dure para toda la vida o que se rompa y vayan surgiendo nuevas”, sentencia.