La obsesión por las relaciones pasadas puede causar un ‘caos’ en tus nuevas relaciones

Los celos retrospectivos, que de manera popular reciben el nombre de “síndrome de Rebeca” en homenaje a la novela Rebeca de Daphne du Maurier llevada al cine por Alfred Hitchcock, se construyen bajo la premisa errónea de la pareja “que ocupaba tu lugar”. Bajo la ansiedad de los celos, la persona trata de responder a preguntas como: ¿Será mejor que yo? ¿Me querrá menos que a ella? ¿Cuánto la quería?

La persona que los sufre imagina el afecto o las relaciones de su pareja con otras personas, se recrea en ellas y, casi automáticamente, aparece la idea de pérdida. Martínez Selva señala que “el límite entre el celo normal y el celo alarmante lo marca el hecho de que la persona no lo pueda controlar y altere la vida de la pareja”.

El celoso retrospectivo está obsesionado con la exclusividad de su amor y teme perder el dominio de la persona querida. El psicólogo especialista Sergio Lara apunta que la persona tiene miedo a que lo que se está viviendo no sea único y especial, y que si anteriormente se rompió la relación también pueda hacerlo ahora.

“La indagación en las relaciones anteriores buscan tranquilizar la angustia”, expresa el psicólogo de IPITIA. Según el especialista en trastornos obsesivos, el celoso a menudo cree que si sabe cómo fueron sus relaciones anteriores podrá evitar la ruptura y el sufrimiento. Sin embargo, Lara aclara que responder a las preguntas no pone fin al problema, sino que, al contrario, la información alimenta la falta de seguridad y la baja tolerancia a la duda.

A menudo, el celoso se compara con las exparejas. Lara puntualiza que estas comparaciones buscan una autodefinición, en este caso bajo el reconocimiento y la aprobación de la pareja. “Cuando nos comparamos estamos reafirmando y construyendo nuestra identidad”, añade Lara.

La persona que sufre celos no sólo se hace daño a sí misma, sino que también causa perjuicios a la persona amada. “A menudo aparecen reproches, alusiones dañinas para hacer sentir inferior el otro, preguntas indiscretas sobre qué pasó en determinados momentos con otras parejas, e incluso se puede llegar a la agresión”, expone Martínez Selva.

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