¿Hay vida después de la muerte?

Tod@s en algún momento de nuestras vidas hemos vivido el proceso de un duelo y nos hemos preguntado ¿qué pasa realmente después de que alguien muere físicamente? ¿Qué pasa con la energía intangible que habitaba su cuerpo? ¿A qué otro lugar se va para seguir existiendo? Estas preguntas sin respuesta inmediata no siempre nos causa consuelo, pero nos hace entender (si nos adentramos en el tema) cómo aceptar el proceso natural del cuerpo físico, y como se pasa a otro plano de existencia.

Hay una inmensidad de casos registrados e investigados de experiencias de vidas anteriores, donde se abre la brecha para creer en la vida después de la muerte. Se dice que existe un intervalo de 49 días para que un alma vuelva a reencarnarse. También hay otros casos donde personas han tenido experiencias cercanas a la muerte y coinciden con sensaciones, lugares o muchas veces los detalles. Por ejemplo hay un caso de un chico que hace cinco años se sometió a una cirugía importante. Comenzó a sangrar y estuvo en un estado de muerte clínica durante varios minutos. “Me desperté en un lugar que parecía el espacio, pero no había estrellas ni luz. Ni siquiera estaba flotando, tan solo tenía conciencia de estar ahí. Tampoco sentía frío, calor, hambre o cansancio, sino algo más neutral y pacífico. Sabía que una luz cercana me atraía, pero no tenía ninguna necesidad de ir hacia ella en ese momento. Recuerdo haber pensado en mi vida, pero no como si fuese un montaje o una sucesión de fotografías, sino más como si estuviese viendo las páginas de un libro. Independiente de lo que haya sido, sigo teniendo miedo a morir, pero no me preocupa el qué pasará después”.

Estudios científicos demuestran que sí existen las experiencias antes y después de la muerte y cómo además la conciencia se vuelve independiente del cuerpo físico. Dentro de todas estas investigaciones que surgen frente a esta gran pregunta se arrojó una estimación de que varios pacientes que sufrieron paros cardíacos y sobrevivieron a ellos experimentaron situaciones que no recuerdan del todo (lo más probable por haber estado bajo el efecto de los sedantes), pero sí detalles específicos como tener un sentimiento de paz y quietud o recordar la famosa luz como un flash de color dorado.

¿Pero qué pasa realmente con tu cerebro + la propia consciencia? Hay una película llamada “The Discovery” que expone al principio de la película cómo se descubre que el cerebro después de la muerte recuerda cosas de su vida, momentos especiales… tiene propia consciencia de su casi existencia. También nace el preguntar ¿qué somos después de morir?

Claramente podemos percibir de distintas maneras la muerte, en este caso con una experiencia cercana a la muerte, por interés propio… o por el del dolor de la pérdida. Nuestro ser querido o cualquier persona que haya fallecido pasó a otro plano donde no existe el dolor de una enfermedad, las preocupaciones mundanas (por decir algo más simple) o el sufrimiento frente alguna situación compleja… A pesar de que nosotr@s no tengamos certeza de algo que no vemos, ¡por supuesto que hay vida después de la muerte! Sólo sigue existiendo, pero no algo físico, sino que nuestra alma y energía. Lo más curioso es que no es necesario mirar al cielo al momento que recordar a alguien que murió, perfectamente podríamos verlo si pudiésemos ver bajo otra frecuencia de vibración. Existen más de 10 dimensiones diferentes (planos), pero no la podemos percibir por muchas razones y entre ellas es justamente porque estas dimensiones tienen otras frecuencias a la que acostumbramos y para nuestros ojos no es algo que se verá fácilmente, como lo puede hacer por ejemplo alguien que tiene un don y lo empieza a desarrollar a través del tiempo.

Entonces… si existe toda esta realidad paralela, podemos considerar el hecho de morir y ser conscientes dentro de esa existencia que sí lo es, que sí hay algo más allá, pero ya no podemos devolvernos a decirle a todo el mundo cuánta razón había en eso. 

Yo hoy en día a pesar de haber vivido una de las pérdidas más grandes que se pueden experimentar… me tomé el tiempo de comprender todo esto, y no sólo para un consuelo propio, sino porque lo creo fehacientemente. Nunca he puesto en duda si existía realmente una vida en otra parte, un poco más allá. Sólo necesitaba sentirlo real, y necesitaba al menos entender de qué manera existen. Ojalá puedas leer esto no sólo por un interés inicial de lo que pasa realmente después de morir, sino para concientizar y buscar el alivio que puede perdurar… El no temer a lo que pasará después.

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