
Un divertido video publicado en Facebook muestra a un perro y un gato en una singular situación. Mientras que el pequeño felino busca llamar la atención del can, este ignora las mordidas que recibe y prefiere seguir durmiendo.
El insistente gato muerde el hocico de su dormilón amigo e intenta arañarlo, pero el perro, que es mucho más grande, no hace caso y parece no estar interesado en jugar. Pero el minino no se rinde y continúa con sus mordiscos.
Ante las negativas, el gato arremete con más fuerza contra el perro, pero la molestia calmó la paciencia del can que alzó una de sus patas y lo ‘aplastó’ sin compasión para que lo deje dormir.
En los comentarios de Facebook, varios usuarios aseguran que ese tipo de reacciones es ‘normal’ porque los gatos y los perros se llevan mal; sin embargo, la página desmintió esa versión argumentando que «se llevan básicamente igual que muchas otras especies que puedan entrar en conflicto al luchar por un territorio, recursos o la atención de sus dueños».