
Mientras en algunos países correr es un deporte cada vez más popular, hay uno donde esta actividad está prohibida. Es más, puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.
Hay personas que valoran correr por los beneficios que hace el organismo y por ser un deporte muy accesible, pero hay quienes ven esta disciplina como la posibilidad de esconder propósitos políticos.
En la pequeña República de Burundi, una nación soberana de África Oriental, en 2014 su dictador Pierre Nkurunziza prohibió correr para evitar que opositores políticos disfrazados de runners se manifestaran o usaran los entrenamientos para conspirar contra el poder.
No contento con eso, encarceló a miembros del Movimiento Solidaridad y Democracia por promover maratones para reunir a posibles simpatizantes. Burundi es uno de los países más pobres del mundo donde correr es uno de los pocos deportes realizables para la población.