
Todo sucedió en un hotel de Granada, España cuando todo transcurría como cualquier día de trabajo para el recepcionista del recinto y de pronto se percata de que algún posible cliente ingresa al negocio.
La persona saluda al recepcionista que se encuentra de espalda, pero infiere por el tono de voz de que es un hombre, se voltea y se lleva “la mayor impresión” de su vida, según comentó a las autoridades.
Asimismo, cuando el empleado visualiza a la persona que tiene en frente ve que el hombre se encuentra tapado con sábanas y la cabeza también cubierta usando una toalla, como un fantasma. El delincuente realiza un movimiento rápido y deja a la vista un gran cuchillo que lleva en la mano derecha que usa para pedir el dinero de la caja.