Cómo se vive la maternidad transgénero en 6 fotografías

Evan nació siendo mujer, o sea que era Eva, sin «n». A los 19 años tomó la decisión de convertirse en hombre por medio de un tratamiento de hormonas, pero decidió dejar su sexo femenino intacto, lo mismo que sus senos. Ello le ha permitido crear, en palabras de su hermana, la «nueva familia americana».

Su hermana Jessi, la cual es escritora, documentó la historia de Evan a través del título «My brother’s pregnancy and the Making of a New American Family», publicado en la revista Time. «Estaba emocionada por él, pero también asustada. Pensé en lo que los extraños podrían decirle a mi barbudo y pequeño hermano cuando tuviera 9 meses. Y me pregunté si estaría a salvo», comenta Jessi, hermana de Evan. El apoyo de su hermana lo ha ayudado en cada momento.

Evan detuvo su tratamiento para volverse hombre con el fin de embarazarse y cumplir su sueño de vida: concebir un hijo biológico. Su sonrisa es genuina y la manera en que alimenta a su hijo lo demuestra.

Por medio de la inseminación artificial, su cuerpo comenzó a gestar una vida dentro de él. Evan era ella, pero al mismo tiempo, él. No importa la manera en que luciera o como se sintiera, en su vientre cargaba el milagro de la naturaleza. Evan se encargó de desafiar a la naturaleza, y a los instintos de la sociedad que rechaza de inmediato lo que considera «diferente».

Al inicio se vio con dificultades cuando su seguro de gastos médicos se negaba a cubrir un tema de obstetricia en un sujeto masculino. Sin embargo, Evan encaró su situación y siguió adelante sin perder la esperanza. Imaginar un hijo biológico producto de sus entrañas fue su motor para salir adelante y ser más valiente aún. 

Muchos pacientes que interrumpen su tratamiento para embarazarse y dar a luz, padecen episodios de depresión. Pero Evan sólo veía la meta cumplida y superada con una alegría inmediata. Salió vivo de esto y se convirtió en un ser casi iluminado.

La Eva del siglo XXI que amamanta a su hijo en una imagen contradictoria (unos senos que adornan un cuerpo voluminoso y velludo), es la que se ha atrevido a formar por supuesto, una nueva clase de familia, una donde la diversidad, la libertad y la valentía se contraponen a los estigmas sociales y la cobardía de ser quien se quiere ser.

La historia de Evan no es la única, pues otras personas transgénero han decidido recorrer la misma senda y participar de manera natural del milagro del embarazo, acción totalmente legítima para aquellas personas que quieren vivir en carne propia la dicha de ser padres y/o madres. La maternidad es una oportunidad a tod@s los que tienen acceso de manera libre.

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