La britanica Emma Hawley está tratando de elevar el perfil de una condición genética con la que nació su hija y que le impidió seguir desarrollándose después de los cuatro meses. Debido a esta condición, es muy posible que la niña nunca pueda caminar o hablar.
La hija más pequeña de Emma Hawley, Jessica, tiene 18 meses. La enfermedad que padece se conoce con el término genérico de Swan, siglas que en inglés significan síndrome sin un nombre (Syndrome Without a Name).
Los médicos dijeron inicialmente que Jessica tenía un problema de reflujo y le recetaron medicinas, pero seis semanas después, la niña no había mejorado. Para ese entonces, Emma estaba muy preocupada: como ya tenía otra hija, sabía que Jessica no se estaba desarrollando como los demás niños.
Sin embargo, no todo es sombrío. Desde las cinco semanas Jessica hace clases de natación. Como instructora para niños en esta disciplina, Emma se dio cuenta de que esto podía ayudar a la niña.
‘Como en el agua se vuelve liviana, Jessica puede flotar y moverse con facilidad, algo que no puede hacer fuera del agua. En la piscina es igual a los otros niños de su edad’, señaló a The Sun. ‘Es un gran alivio verla en el agua, flotando, disfrutando como cualquier niño sano’, agregó Emma.
De esta manera, los padres de Jessica no pierden el optimismo y siguen luchando para descubrir cuál es el problema. No obstante, son concientes de que quizás nunca lleguen a saberlo.
Por: VN / NetJoven