La marca de cosméticos Lush, en asociación con la agrupación Humane Society International, lanzó una impactante campaña para protestar en contra de las pruebas con cosméticos que se practican con animales.
Como una forma de graficar lo que viven las especies utilizadas para probar productos de belleza, en el frontis de la sucursal de Lush en Regent Street de Londres, una activista llamada Jacqueline Traide se sometió públicamente a los mismos testeos.
Primero, la mujer fue arrastrada con una cuerda amarrada en su cuello, empujada, golpeada y obligada a comer con un aparato metálico que le mantenía abierta la boca.
Posteriormente, la joven fue afeitada en su cabeza, inyectada con diversos químicos, expuesta a electricidad, y sometida a productos que le irritaban la piel y los ojos. De este modo, la chica estuvo durante 10 horas sufriendo los mismos embates por los que pasan diversos animales.
Por: VN / NetJoven