Si bien todo inició como una broma, la acción de Andrew, el joven protagonista del video, dio un giro importante. Ya que se pudo descubrir cómo una simple palabra puede alegrarle el día, al menos unos minutos, a un desconocido.
Es frecuente que a cualquiera de nosotros tengamos un día pesado y recibir un halago de una persona, puede robarnos una sonrisa.
Pero aclaramos, halagos que nos eleven el autoestima no groserías de inescrupulosos que pululan nuestras calles limeñas. El respeto ante todo.
Milagros Legay / NetJoven