
Foto: Difusión
David Price, de 30 años, no tiene trabajo ni casa, vive en la calle, pero en estos dos años logró dormir en los hoteles más lujosos y disfrutar de magníficas comidas en restaurantes de primerísimo nivel
El Ritz Carlton, el Hard Rock Hotel y el Loews Portofino Bay fueron algunos de los hoteles que tuvieron a este huésped que lograba alojarse y pagar con las tarjetas de otros clientes.
¿Y cómo lo hacía? David miraba cuando un huésped se iba y al momento de dejar el hotel, ingresaba en la habitación, llamaba para comunicar que había cambiado de opinión y decidía extender su estancia por varios días más.