No estaba de humor. Pese a que los animales suelen ser juguetones, este no es el caso de un gato que aplicó una ‘llave de lucha libre’ a un perro que solo intentaba jugar.
Es así que, mientras el perro se mueve con gran agilidad frente al gato, este último se lanza al can y le aplica una llave con sus patas.
El inquieto perrito termina inmovilizado y tendido en el piso. Segundos después el felino suelta al perro y todo vuelve a la normalidad. El can seguramente lo pensará dos veces la próxima vez que quiera jugar con el gato.
Eduardo Godoy / NetJvoen