Que algo sea viejo, no significa que sea inservible u obsoleto. Por el contrario, con un poco de creatividad, uno le puede hallar una gran variedad de usos a aquellas pertenencias que estamos por desechar.

Este es un claro ejemplo de que la creatividad ayuda a aprovechar al máximo un objeto aun habiéndose quebrado. Esta silla fue ingeniosamente transformada en un columpio y solo bastó también un poco de pintura para que luzca como nueva.

¿Tienes un televisor de esos antiguos de transistores, pero completamente averiada? ¿Qué crees? Ahora puedes tener un minibar que le dará un toque ‘vintage’ al ambiente en el que decidas colocarlo.

¿Y los ganchos para la ropa? Ahora son una cálida lámpara que brindará serenidad al espacio que ilumine con su relajante luz.