
La dependencia emocional según el estudio de la psicologa Melina Gancedo es la necesidad afectiva de presencia o contacto de una persona hacia otra para cubrir diferentes áreas de la propia vida, la cual queda condicionada en función de lo que haga o deje de hacer la otra persona.
- Hablamos de dependencia emocional…
- Cuando tu amor propio queda relegado a otra persona.
- Cuando las horas de tu día están marcadas por la presencia o ausencia de la otra persona.
- Cuando tu objetivo diario radica básicamente en recibir el mensaje o llamado de esa persona.
- Si de todo tu entorno una sola persona se lleva toda tu atención y apego.
- Si te pones feliz cuando te comunicas con esa persona y si esto no ocurre te sientes triste.
- Si tus emociones dependen de las acciones de la otra persona.
- Si sientes que no puedes estar sin ver o estar con cierta persona.
- Cuando todo tu universo se reduce a esa persona.
Si el vínculo con esa persona se torna nocivo, implicando más cosas desagradables que positivas, aléjate. Suéltalo. Aunque te duela.

La realidad es que no necesitas a nadie concreto para vivir, para respirar, para ser feliz. A decir verdad, sí necesitas a alguien: a ti mismo. Necesitas quererte, valorarte, respetarte. Tú vas a convivir contigo el resto de tu vida. Y una de las cosas más gratificante de crecer, es ser y sentirse independiente. En todo sentido. Aunque no es fácil asumir la independencia económica, en numerosos casos es más difícil asumir la independencia emocional.