
La ciencia intenta dar una explicación de estos regresos, que a veces no se entienden, especialmente en el caso de rupturas conflictivas. Según las investigaciones realizadas, en nuestro cerebro actúan varias hormonas que, juntamente con mecanismos psicológicos, nos llevan a volver con nuestros ex.
Aparece la dopamina, que ayuda a poner atención y a despertarnos, pero también es la hormona del placer y que causa adicción. Esta desaparece en una ruptura y por ello nos sentimos tan mal.

Otra hormona que actúa es la oxitocina, conocida también como la “droga del abrazo”. Es la que nos conecta con nuestros padres cuando nacemos y con todos nuestros conocidos a lo largo de la vida y es la responsable de que sintamos una conexión entre nuestro ex y nosotros, de que queda algo pendiente y por eso deberíamos volver.
También hay un factor psicológico, que nos lleva a pensar en una relación como una inversión y que por ello, debe funcionar.